TURQUÍA,
ENTRE OCCIDENTE Y EL ISLAM
Una historia contemporánea

por Gloria RUBIOL

Resumen de la INTRODUCCION

El propósito de este libro es ofrecer una historia contemporánea de Turquía a las personas interesadas en la trayectoria de este país, cercano a nosotros por su situación geográfica en el otro extremo del Mediterráneo pero lejano por nuestro mutuo desconocimiento. La escasez de libros dedicados a la historia de la República de Turquía en las lenguas de la península ibérica justifica nuestro objetivo.

Dentro de la entidad multiétnica, multinacional y multirreligiosa que fue el Imperio otomano, del que surgieron numerosos estados de la Europa actual, Turquía fue finalmente la cristalización en forma de estado-nación del pueblo turco, el aglutinador del Imperio.

Se ha comparado la historia de los turcos con el recorrido de una flecha que, disparada en el Altai asiático, llegó hasta Viena, en el corazón de Europa. Durante siglos la larga marcha de los pueblos turcos fue siempre hacia occidente, pero mientras unos permanecían en Asia Central, en el Turquestán, otros, con su imparable impulso hacia el oeste, franqueaban en el siglo XI las puertas de Asia Menor. Conquistada esta península, los Balcanes serían el próximo objetivo del pueblo turco capitaneado por la dinastía otomana. Dominarían la península balcánica casi por completo pero en su posterior envite sobre la Europa central serían detenidos por las fuerzas cristianas. No obstante, conseguirían cambiar la historia de Europa y, con su amenaza sobre ella, contribuirían a hacerla más fuerte y más unida.

El itinerario turco desde un continente a otro estuvo acompañado de un recorrido ideológico y cultural marcado por dos grandes encuentros. El primero fue con el islam, la religión de la que los turcos serían en adelante fidelísimos defensores; construirían uno de los imperios islámicos más perdurables y el islam penetraría en su identidad de tal forma que durante siglos no se definirían como turcos sino casi exclusivamente como musulmanes.

El segundo gran encuentro del pueblo turco fue con la cultura europea; si bien durante los primeros siglos de su estancia en Europa combatió a la Europa cristiana, posteriormente quiso imitarla y absorber parte de su cultura, o por lo menos de su técnica. La ambivalencia y la tensión entre el rechazo y la imitación de Europa fueron las cuestiones dominantes durante el último siglo y medio de vida del Imperio regido por la dinastía otomana.

Turquía no está gobernada por los otomanos desde hace más de ochenta años. La República de Turquía (Türkiye Cumhuriyeti), constituida en 1923, es un estado laico, sin religión oficial desde 1928, aunque la mayor parte de su población es de confesión islámica. Por esta razón, por su posición geográfica y por su amalgama de culturas Turquía es paradójica y contradictoria: desde Europa occidental se la ve en ocasiones como un país musulmán y oriental mientras que desde el mundo musulmán se asocia a Turquía con Occidente.

La privilegiada, y, por codiciada, en ocasiones peligrosa posición estratégica de Turquía se revela en la complejidad de sus fronteras, compartidas con ocho estados: árabes al sur y sureste (Siria e Irak), iraní, griego, armenio, georgiano y azerí. El mundo eslavo es también vecino de Turquía, con Bulgaria al noroeste y Rusia y Ucrania en la ribera opuesta del mar Negro.

Los tres primeros capítulos de esta historia están dedicados al Alto Estado Otomano, denominación que se daba a sí mismo el imperio que en Occidente era conocido con el nombre de Turquía. En esos capítulos se sintetizan los acontecimientos más relevantes acaecidos durante seis siglos y medio, desde la formación del Estado otomano, la conquista del Imperio bizantino, y las décadas de esplendor y máxima expansión otomanos, hasta los años de su decadencia y del retroceso de sus dominios en Europa.

Las sublevaciones de los pueblos cristianos de los Balcanes a fin de conseguir su independencia fueron jalonando todo el siglo XIX de derrotas otomanas, en el campo de batalla o en el diplomático, que se tradujeron en la proclamación de estados independientes, desde Grecia, en las primeras décadas del siglo, hasta Bulgaria, en sus postrimerías. Finalmente, la derrota otomana en la I Guerra Mundial significó la pérdida de todas las posesiones asiáticas de los otomanos que solo retuvieron el Asia Menor, la cuna de su reino.

Para algunos nacionalistas turcos, liderados por Mustafa Kemal Atatürk, la pérdida de los territorios imperiales fue una liberación para el pueblo turco. Kemal Atatürk dirigió la lucha de los turcos para recuperar la integridad territorial del área de la Turquía estricta a partir de las ruinas del Imperio otomano.

El gobierno de Atatürk impulsó un programa de reformas políticas, legales, económicas, educativas y en el ámbito de las costumbres; pretendió turquizar la práctica religiosa y a los estamentos religiosos, modernizar las mentalidades y las formas de vida.

Durante la década de los años 1950 gobernó Turquía el recién creado Partido Demócrata con Adnan Menderes como figura principal. Aquellos diez años vieron un cambio significativo en la política económica (del estatismo al liberalismo) y una distensión en la estricta secularización impuesta por los kemalistas. En política exterior, se afirmó la tendencia iniciada en la década anterior: Turquía se situó en el bando occidental, abandonó su neutralidad e ingresó en la OTAN en 1952.

Desde el año 1960 a 1980, cada diez años se produjo en Turquía un golpe militar y el posterior retorno a la normalidad democrática.

El ingreso de Turquía en la Comunidad Económica (luego Unión) Europea ha sido un objetivo permanente de los sucesivos gobiernos turcos. La Unión Aduanera, en vigor desde enero de 1996, y la aceptación condicional de Turquía como candidata en 1999 son dos logros en el largo y difícil camino que tiene que recorrer el único país musulmán aceptado como candidato a la UE. Por otra parte, cientos de miles de trabajadores turcos y kurdos fueron estableciéndose en Europa occidental a partir de los años 60 como consecuencia del crecimiento demográfico y de la mecanización del campo.

En la década de los 80, Turgut Özal, ministro encargado de enderezar la economía del país, después primer ministro y más tarde presidente de la República, imprimió un nuevo rumbo a Turquía con la llamada revolución liberal, que lo fue en lo económico pero no en lo político ya que Özal aceptó la recién aprobada restrictiva Constitución y las cortapisas impuestas por los militares. Las innovaciones económicas de Özal estuvieron acompañadas por un intento de equilibrar el laicismo oficial con la incorporación de valores y elementos islámicos en la vida pública de Turquía así como con la revalorización del pasado otomano.

En los años 90, por primera vez ascendió al poder (en coalición de gobierno) un partido islamista, acontecimiento considerado una catástrofe por las fuerzas armadas y por las elites laicas. La experiencia terminó pronto puesto que el gobierno Erbakan fue desbancado al cabo de un año por la acción conjunta de diversos sectores liderados por las fuerzas armadas.

En noviembre de 2002 el resultado de las elecciones generales produjo un terremoto político en Turquía al llevar al poder a un nuevo partido de orígenes islamistas, el AKP, que se define a sí mismo como conservador democrático. Por primera vez en la historia de la kemalista República de Turquía un partido de raíces islamistas conseguía la mayoría absoluta, seguido a una cierta distancia por el CHP, el único partido que ha sobrevivido desde la época de Atatürk. A los ochenta años de la República de Turquía se iniciaba una nueva etapa política -posibilidad de integración del islam moderado en el sistema democrático- con el telón de fondo de una convulsa situación en el Oriente Próximo y la incertidumbre respecto a la incorporación de Turquía a la Unión Europea.

El último capítulo de este libro está dedicado a las minorías más significativas de Turquía; se incluyen en primer lugar las minorías históricas no musulmanas que, constituidas en millet o comunidad religiosa, fueron legalmente reconocidas por el Imperio otomano después de la toma de Constantinopla, y, casi cinco siglos más tarde, también lo fueron por la República de Turquía en virtud del tratado de Lausana. Se trata de las minorías griega, armenia y judía, en la actualidad demográficamente muy reducidas, pero que jugaron un importante papel en la economía y las relaciones exteriores del Imperio otomano. Añadimos unos apuntes sobre una minoría criptojudía, la dönme, cuya peculiar historia es poco conocida entre nosotros a pesar de su origen sefardí. Y finalmente nos referimos a las grandes minorías musulmanas presentes ahora en Turquía, el pueblo kurdo y la comunidad islámica heterodoxa aleví que, si bien existieron durante todo el Imperio otomano, han ido adquiriendo creciente importancia política en las últimas décadas.

Turquía ha llegado al siglo XXI con la aspiración de ingresar en la Unión Europea. La mayor parte de los problemas exteriores, políticos y económicos de Turquía se contemplan a través de este prisma. El problema kurdo, el papel de las fuerzas armadas, las reformas legales y el respeto a los derechos humanos habrán de experimentar variaciones en su enfoque. En algunas de las cuestiones, se trata de un proceso cuyo núcleo esencial radica en la decidida y completa aceptación de los derechos humanos universales por y para todos los sectores del país.


TURQUÍA,
ENTRE OCCIDENTE Y EL ISLAM

Una historia contemporánea

Situada al otro extremo del Mediterráneo, Turquía, un estado laico con la mayor parte de su población musulmana, aspira a ingresar en la Unión Europea. Por estos motivos, por su posición geográfica entre Europa y Asia y por su amalgama de culturas, Turquía es paradójica y contradictoria: desde
Europa occidental aparece como un país oriental mientras que desde el mundo islámico se la asocia con Occidente. El “modelo turco”, desde el rechazo o la aceptación, ha sido un referente para otros países musulmanes en la etapa de Atatürk, en la descolonización y en el momento actual.

El itinerario del pueblo turco se ha comparado al de una flecha que, lanzada en el Asia central, llegó hasta Viena, en el corazón de Europa. En este libro se describe el recorrido turco hacia Occidente y el de su extenso imperio que dominó los territorios de un buen número de los actuales países europeos y árabes. Pero esta obra se centra en la historia de la República de Turquía, desde su fundación por Atatürk en 1923 sobre las ruinas del Imperio otomano hasta los primeros años del siglo XXI. La trayectoria de las minorías históricas de Turquía —griega, armenia, judía, dönme, kurda y aleví— completan la descripción del fascinante mosaico turco.

Gloria Rubiol es doctora en Historia por la Universidad de Barcelona. Es autora de Josep Pallach i el Reagrupament (1995) y coautora de Marc històric dels serveis socials locals de Catalunya (2003). En el campo de la política social, es especialista en servicios sociales sobre los que ha realizado numerosos estudios y publicado diversos libros, entre ellos: Los servicios sociales: organización y funcionamiento (1982, 1986), Leyes de Servicios Sociales en Europa (1986), Els serveis socials d’atenció primària en diferents països europeus (1986), El acogimiento familiar (coautora, 1990) y Els serveis socials (1997).

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Autor: Gloria Rubiol
Colección: Viena Ensayo
Encuadernación: rústica
Formato: 15,5 x 23,5
Págs: 624 - Año: 2004
PVP: 24,90 euros
ISBN: 84-8330-281-0